La Antoñita: Los placeres de La Latina.

Si en el anterior post hablamos del barrio de Malasaña, el más enigmático de Madrid, en este teníamos que enseñaros la mezcla que supone la zona de La Latina. La Latina es un contraste en todos los aspectos y es que lo castizo está de moda. Si hay un barrio que refleje la forma de ser y divertirse de la gente de la capital es este y si algo que le gusta a la gente de Madrid es comer bien así que La Latina no puede defraudar. En esta ocasión nuevamente no lo hizo.

Sábado al mediodía, 35ºC bajo el sol, 30ºC en la sombra y mi amigo y yo sin rumbo fijo. Sin embargo, teníamos que encontrar un sitio acorde a nosotros que realmente nos atrajese  y ahí estaba: La Posada del Dragón. La Cava Baja es interesante de recorrer porque la conforman multitud de hoteles que antaño fueron corralas y posadas. La Posada del Dragón es el hotel (justo al lado de la Posada del León) y La Antoñita su magnífico restaurante. Fue entrar y las buenas vibraciones ya corrían por nosotros. Un sitio refinado pero tampoco de forma excesiva en un edificio antiguo. Caminas y te das de lleno con la cocina en la que el chef prepara en vivo y en directo platos con una presentación sorprendente. Giramos a la derecha y el suelo se convierte en cristal y bajo él… ¡Las antiguas murallas cristianas de Madrid! Esa salita da a una hermosa corrala blanca que está decorada con un elegante toque castizo. En realidad son tres establecimientos en uno, una pasada. Nos sentamos y es entonces viene el camarero.

 

Encontramos un menú de recomendaciones y la carta normal. La carta no parece muy amplia pero en realidad no le debemos dar importancia porque absolutamente todo es de una calidad excepcional. Además de los entrantes en ensaladas y verduras tenemos la opción de tomates marinados o verduras de mercado a la plancha. En los pescados tataki, chipirones y bacalao con Sambal. De carnes hablamos de secreto Ibérico, Lomo de Ternera y costillas y entre los postres una delicia tras otra: tartín de manzana, milhojas de membrillo y queso, espuma de crema catalana y su misterioso “jabón”.

Para compartir pedimos la ensaladilla rusa. Esta tiene un toque diferente a la ensaladilla normal pero delicioso y nos la presentan en una base crujiente (que también se come). Los dos teníamos ganas de pescado así que yo me decanto por el tataki de salmón con ensalada de Wakame y mi amigo por el Bacalao con Sambal y Gazpachuelo. ¿Valoración personal? Increíble. El tataki de salmón ha sido el mejor pescado que he probado nunca y la ensalada que acompañaba (a pesar de ser de algas lo que a muchos les echaría para atrás) estaba también deliciosa. El bacalao, aunque muy bueno, no llegó a su altura. De postre pedimos el sorbete de manzana verde, kiwi y cilantro. ¡Rico y refrescante!

 

El precio medio por persona ronda entre los 20 y 25 euros y la calidad de la comida y el servicio es excepcional. Si tienen una cita a la que conquistar por el paladar sin duda alguna llévenla a La Antoñita.

Calle de Cava Baja, 14, La Latina. Madrid.

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